Aumenta en un 20% el número de bodas que se celebrarán en el Monasterio de Piedra durante este año

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Las bodas religiosas superan ligeramente a las civiles al contrario de la tendencia a nivel nacional

La personalización y la comodidad, elementos más valorados por los contrayentes a la hora de elegir el espacio de celebración

El Monasterio de Piedra, enclave singular de la comarca de Calatayud, ha aumentado en un 20% el número de bodas que se celebrarán en sus instalaciones durante este año. Esto supone la celebración de 30 enlaces frente a los 24 que tuvieron lugar durante 2016. A este buen dato se suma que la previsión para 2018 es consolidar este incremento ya que, actualmente, se prevé la celebración de 30 bodas, con cerca de 4.000 comensales.

Atendiendo al tipo de ceremonia que escogen los clientes cabe destacar que las bodas religiosas superan ligeramente a las civiles, al contrario de la tendencia que existe a nivel nacional. Para ambas opciones las parejas cuentan con espacios con gran atractivo, no solo por el marco singular  que ofrecen para las sesiones fotográficas, sino por la posibilidad de recrear entornos únicos durante la ceremonia. La Cascada Caprichosa o la Abadía del Monasterio Cisterciense del S. XIII son las ubicaciones preferidas de las parejas que deciden casarse en Monasterio de Piedra.

“La celebración de bodas en nuestras instalaciones se ha convertido en un área cada vez más importante de nuestro negocio. El incremento que hemos tenido este año es fruto del esfuerzo y la calidad ofrecida, a la vez que la apuesta del Monasterio por proporcionar a las parejas un lugar diferente y con múltiples posibilidades para celebrar una boda original y exclusiva”, señaló José Pont, director general de Monasterio de Piedra.

 Entre las nacionalidades de los contrayentes destaca el hecho de que, además de españoles, británicos, americanos, mejicanos e, incluso, australianos escogen el Monasterio de Piedra como lugar para casarse. “Vengan de donde vengan, si algo tienen en común todos nuestros clientes, es que demandan un lugar único, una atención personalizada y un gusto por los detalles y, en el Monasterio de Piedra, podemos ofrecérselo” comenta José Pont.  

 La personalización es un elemento apreciado por los contrayentes y el Monasterio de Piedra brinda la oportunidad de aportar un toque personal en cualquiera de los elementos claves de la celebración. Desde cocteles adaptados al país de origen de los invitados o centros de mesa con cuentos y celebraciones al más puro estilo medieval son, por ejemplo, algunas de las opciones que ofrece el Complejo Turístico a la hora de organizar las bodas.

La comodidad es otro de los puntos más valorados  a la hora de decidir el lugar de celebración. Poder disfrutar de la ceremonia y el banquete en un espacio único, sin necesidad de desplazamientos, es una ventaja que cada vez ofrecen más los organizadores de eventos, como  Monasterio de Piedra. Por último, se valora muy positivamente que el espacio de bodas cuente con su propia cocina y con capacidad para crear un menú adaptado a los gustos y necesidades de los novios.