Ahorrar en tu vestido de novia

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Empezar a buscar el vestido de novia es quizás uno de los momentos más esperados. Sin embargo, no es tan esperado el momento en el que te dan a conocer los elevados precios que, por lo general, caracterizan a los trajes nupciales. Así, existen dos tipos de novias, las que buscan el vestido perfecto y están dispuestas a invertir una buena suma, y las que no quieren gastar tanto en un vestido que sólo van a usar un día.

Por eso, para todas las que se decanten por la segunda opción, vamos a ver algunas claves que nos pueden permitir ahorrar en el vestido de novia.

- La primera opción es adquirir el vestido por Internet. En la red podemos encontrar muchísimas páginas de outlets que venden incluso vestidos de grandes firmas de temporadas pasadas. Si sabéis buscar, podéis encontrar verdaderas gangas.

- Si tenéis un diseño que adoráis pero que no os podéis permitir, podéis optar por acudir a una modista y que os intente hacer uno similar. Esta opción no es que salga barata, pero sí muchomás económica.

- También tenéis la opción de alquilar el vestido. Es cierto que, para muchas, esta opción resta un poco de personalidad al vestido, pero, pensándolo fríamente, sólo te lo vas a poner un día, y ese día será solo tuyo.

- La siguiente opción es venderlo. Cualquier novia sentirá pena a la hora de deshacerse de su apreciado vestido pero, mirándolo con perspectiva, es una buena opción para lucir el modelo que tanto os gusta, aunque sea más caro, y poder recuperar después parte de lo invertido. De otra manera quizás no podríais permitíroslo.

- También podéis estar en el lado opuesto, y ser vosotras las que compréis el vestido de segunda mano. ¡Recordad! Solo lo han usado una vez.

- Seguro que a muchas de vosotras os ha ocurrido la típica situación de que estáis en unatienda, veis un vestido y pensáis “parece de novia”. Y es que así es. En firmas ajenas a la moda nupcial podéis encontrar modelos mucho más baratos pero perfectamente aptos.

- Por último, siempre tenéis la opción de compraros un vestido sencillo, más barato, que os siente bien, y después añadirle vosotras mismas o con ayuda de una modista los accesorios: un encaje, un visillo, pedrería.. De una cosa podéis estar seguras, y es que el resultado será muy especial y personal. 

¿Qué os parece? ¿Tenéis pensado llevar a cabo alguna de estas opciones?