Boda hippie-chic en el Parador de Mojácar

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Velas, farolillos, invitados de blanco y una fiesta “flower power” entre otras delicias de detalles

Sólo una novia puede hablar con tanta pasión de una boda, la suya. Sólo ella sabe transmitir el éxito de su gran día y sobre su experiencia descansan todos los consejos o las palabras que tiene para los profesionales con los que contó en el día más especial y emotivo de su vida junto a sus seres más queridos. Por eso, hoy dejamos que hable Gema y nos cuente su preciosa boda al anochecer gracias a los instantes captados por Javier Lozano de Visuals Bodas.

“Nuestra idea desde el primer momento fue hacer una boda informal pero sin perder la elegancia que acompaña a estas celebraciones, en un intento conseguido de que primara el buen rollo entre los invitados y las ganas de pasarlo bien por encima de los habituales formalismos y encorsetamientos de las bodas tradicionales. Para esto intentamos montar más que una boda en sí una fiesta y nos decidimos por un estilo “hippie chic”. en la que pedimos a nuestros invitados que vistieran de blanco o colores tierra, pero algo más arreglado de lo que sería una fiesta ibicenca al uso”.

“A la hora de elegir mi vestido de novia, y para distinguirme del resto de invitadas de blanco, opté por un traje un poco más serio pero con un toque hippie con el pañuelo en la cabeza. El ramo fue diseñado por mí porque quería que encajara con los colores elegidos en la decoración de la ceremonia y tuve que pedir al florista que los lirios los tintara de azul para conseguir el mismo color de la decoración”.

“En cuanto al traje del novio, él se negaba rotundamente a llevar corbata y, además, quería un color tierra con un estilo un tanto informal. Como sabíamos que varios invitados iban a optar por lo mismo, tuvimos que echarle bastante tiempo a la búsqueda hasta encontrar un traje que no fuera a llevar nadie más”.

“Toda nuestra boda fue en el Parador de Mojacar, tanto la ceremonia civil como la celebración. Si tuviese que recomendar un sitio para realizar una boda sin duda alguna recomendaría el Parador por varios factores: primero por su enclave al lado de la playa; segundo por su encanto, con construcción típica de Almería, con unos jardines espectaculares; y tercera y más importante, por el gran equipo que forman la dirección y sus colaboradores y por el entusiasmo que le pusieron todos ellos a la preparación de nuestra boda. Nos sentimos como si de nuestra propia familia se tratase”.

“Nosotros mismos nos encargamos de diseñar y contratar la decoración de la ceremonia donde primara una decoración romántica con velas y farolillos en vez de una decoración floral. Esto fue clave para decidir el horario de la boda, ya que como más lindo se vería era al ir haciéndose de noche. Elegimos las hora clave para que la boda empezara con la luz del día y finalizara con esos efectos de luz que creamos”.

“Nosotros lo personalizamos casi todo, desde la tarjeta de boda que fue elaborada a mano por una diseñadora en base a una foto romántica nuestra con el que se hizo un sello de caucho para estampar la silueta de la fotografía en cada tarjeta, hasta el photocall o la música que sonó durante toda la ceremonia. Tanto es así que uno de los detalles que dimos a nuestros invitados fue un CD con canciones que habían marcado nuestra vida, y que ha gustado muchísimo por su variedad de estilos”.

“Tanto quisimos trasmitir a los invitados que ese evento no era un mero compromiso formal sino un motivo de celebración con ellos que contratamos unas pulseras personalizadas al estilo de las utilizadas por las discotecas para separar a los invitados VIP del resto y que repartimos una vez acabada la ceremonia pero antes del banquete, con el photocall imitando a la fiesta “Flower Power” de Ibiza de fondo; esto fue un acierto ya que los invitados desde primera hora estaban súper motivados con el ambiente de diversión que estábamos intentando crear.
El Parador nos ayudó en todo esto y nos entendió a la perfección; la decoración que nos pusieron tanto en la zona del cóctel al aire libre como en el salón de celebración ligaba a la perfección con nuestro concepto de boda”.

“Creo que todo lo que he contado en estas líneas ha sido perfectamente retratado en las fotografías de Javier Lozano, nuestro fotógrafo. Destacar de él y su equipo que en ningún momento nos hizo posar, a nosotros o nuestros invitados, dejándonos por tanto disfrutar al completo de cada minuto de ese día tan esperado; pero, sin embargo, se preocupó y logró conseguir captar las mejores imágenes de toda la boda y hasta incluso los más mínimos detalles, logrando unas fotografías naturales pero espectaculares”.